Historia Colegio Fundación Santamarca

El colegio-asilo Santamarca debe su origen a la condesa de Santamarca, duquesa de Nájera, marquesa de Sierra-Bullones, de Montealegre, de Guevara y de Quinta del Marco; condesa de Oñate, de Treviño y de Castro Nuevo.

El 17 de enero de 1914 fallecía la condesa de Santamarca, viuda del duque de Nájera desde 1910, siendo propietaria de una vasta fortuna y sin hijos a quienes legar sus bienes. Como era muy devota y caritativa decidió la fundación de un colegio-asilo para niños huérfanos y pobres de Madrid y así dar por bien empleados sus cuantiosos bienes .

El asilo que, según el deseo de la condesa habría de instalarse en el palacio que poseía en la calle de Alcalá,  desde que el duque lo mandase construir en 1846, junto al antiguo palacio del Marqués de Alcañices (que se derribó en 1884 para  construir el Banco de España). Pero dadas las dificultades de la rehabilitación,  los albaceas encargados de llevar a cabo la fundación decidieron construir un  edificio nuevo en las afueras de la ciudad, adquiriendo unas tierras en la zona  de las llamadas “cuarenta fanegas”, con un proyecto para el edificio de Manuel Ortiz de Villajos, prestigioso arquitecto de la época.

Las obras se iniciaron en 1921, pero el gasto excesivo obligó a su paralización.  En 1923, el Banco de España adquiere el palacio de la calle de Alcalá para la ampliación de sus instalaciones y con los beneficios obtenidos en la venta se reanudan las obras del Asilo, que se concluye en 1928.

El edificio de Ortiz de Villajos, autor también del Monasterio de San Antón (de las Maravillas) de la calle Príncipe de Vergara y junto con su hermano Agustín de la Capilla de San Andrés de los flamencos,posee algunos elementos del estilo neomudéjar, de moda en la época, especialmente para este tipo de instituciones, aunque su carácter tardío le dota de otros elementos, como los detalles neogóticos de ventanas y pínaculos que rematan las cubiertas.

Tiene planta cuadrada y tres alturas. Lo estructuran tres cuerpos, el central a modo de eje, donde se sitúa la capilla con crucero, y algo más elevado que los laterales, los cuales se comunican por la crujía de la fachada principal, dejando dos patios interiores.

Finalmente, el conjunto se completa con unos pequeños edificios para guardeses anejos al muro que cierra el recinto, fabricados en ladrillo y también en estilo neomudéjar.